¿Algo te está impidiendo ser un buen líder?
Son numerosos los
aspirantes a líderes, pero pocos quienes logran llegar a la cima. Para
alcanzar el liderazgo, resulta necesario estar consciente de las
actitudes que impiden concretar dicha aspiración.
Las personas con capacidad de liderazgo
llevan a cabo los objetivos trazados a través de las vías correctas, se
preocupan por quienes están bajo su mando y permiten desarrollar a los
demás sus talentos. ¿Se considera un líder? Si no se calificaría como
tal, ¿qué le hace falta para
alcanzar el verdadero liderazgo?
alcanzar el verdadero liderazgo?
- Se obtienen resultados de manera equivocada e imprecisa:
El fin no justifica los medios. Si la única manera de llegar a los
objetivos propuestos es a través de argucias o artimañas,
definitivamente, dicho método no encaja dentro del concepto de
liderazgo. Si alguien abusa de su influencia, no trata bien a los demás,
o confunde manipulación con liderazgo, podrá ganar algunas batallas,
pero perderá la guerra.
- No se consigue los resultados esperados: Los verdaderos líderes suelen superar las expectativas. Cuando la persona no alcanza ningún resultado, no puede considerársele como “líder”.
- Se presta poca importancia a los liderados: La indiferencia no es una caracteríristica que distinga al líder. Los verdaderos líderes se preocupan por orientar adecuadamente a quienes estén bajo su mando.
- Se está persiguiendo una posición y no un propósito más elevado: El liderazgo debe entenderse como la capacidad de preocuparse por algo, aún más allá de uno mismo, y llevar a los demás a una posición mejor – incluso si eso implica quedarse en un segundo plano -. El poder, a menudo, está acompañado con el liderazgo, pero no es lo que impulsa a los verdaderos líderes.
- Se preocupa más por hacer promesas y no por cumplirlas: El liderazgo no se trata de retórica, sino de acciones. Si bien se puede comenzar con fundar una visión, lo fundamental radica en entregarse a la misma. Eso, en última instancia, determinará su éxito como líder.
- Colocar a la gente en cajas: Cuando el líder le dice a los miembros de su equipo que no pueden hacer algo de una manera determinada, debe mostrarles cómo podrían hacerlo de otra forma. Los líderes no colocan a la gente en cajas, por el contrario, son conscientes de que deben liberarlos, ayudarlos a alcanzar sus objetivos.
- Se han seguido las reglas en vez de romperlas: El statu quo es el gran enemigo de la alta dirección. Los verdaderos líderes comprenden la necesidad de cambio y poseen la capacidad para lograrlo satisfactoriamente.
- Adjudicarse créditos ajenos: Las personas con capacidad de liderazgo no buscan, constantemente, ser el centro de atención, ellas esperan que la luz brille sobre los demás. Cuando los líderes se refieren a los logros obtenidos, dicen “nosotros”, y cuando llega el momento de responsabilizarse por eventuales fracasos, hablan en primera persona.
- Priorizar el proceso y no a las personas: El líder fracasa como tal, cuando coloca a los procesos por encima de los miembros del equipo que dirige. Los verdaderos guías son conscientes de que sin su gente no queda nada por hacer.
- Se repele a los empleados talentosos, en vez de retenerlos: Quienes saben cómo manejar un grupo de trabajo también son un imán de talento. La capacidad de retener a los empleados talentosos y de desarrollar sus habilidades corresponde a los líderes reales.
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